Mundo ficciónIniciar sesiónLos invasores te siguieron de regreso al comedor un minuto después, y detuve a Ray cuando se iba tras ellos. No tenía nada en especial para decirle, pero sentía la vaga necesidad de hablar con él cinco minutos, tranquilos, como hacía ya varios meses no nos lo permitíamos.
Al parecer él opinaba lo mismo, porque se quedó sin chistar y me regaló una de esas sonrisas afectuosas que ponen en peligro las capas de hielo polar.







