Mundo ficciónIniciar sesiónTerminó la cerveza y abrió otra. Terminó el cigarrillo y prendió otro. Lo iba a lamentar la noche siguiente, mediando el concierto, pero ella merecía aquel breve descuido a su garganta.
—Yo… No sé qué decirte, nena —suspiró al fin.
—No hay nada más por decir, Stewart.
—¿Por qué sigues llamándome así? —Al fin y al cabo, acabas de echarme un polvo a diez mil kilómetros de distancia. Estuvo a punto de decírselo.
—Porque es la única forma que tengo para tratar







