Mundo ficciónIniciar sesiónSu voz alertó a Finnegan, que se asomó a la sala preocupado, pero Ashley lo detuvo.
—Bien, aquí y ahora no, Stewart. No creo que sienta el menor deseo de volver contigo en el estado en que estás, ebrio y furioso, y…
—¡Cierra el trasero, pendeja! ¡Guárdate tu mierda! ¡Me estoy muriendo y…! No quiero seguir así, sin ella…
—Ya veo. ¿Y qué vas a hacer al respecto?







