—¡Liz! ¡Está Nahuel por Skype! —llamó Melody desde la planta alta.
Stu sonrió al escuchar los pasos de Elizabeth repiqueteando escaleras arriba.
Su corazón latió un poco más rápido, al mismo tiempo que experimentaba una inesperada sensación de alivio al ver la llamada entrante. ¿Casualidad? ¿O complicidad del chico para garantizarles un rato tranquilos?
Se tomó un instante para saborear el eco de ansiedad antes de atender, una mano en el mouse y la otra contra su boca, como si así fuera a borra