Mundo ficciónIniciar sesiónLo dejé despacharse sin interrumpirlo, conteniéndome para no preguntarle si me hablaba a mí y si escuchaba lo que estaba diciendo, porque me costaba dar crédito a mis oídos.
Beto habló todo el tiempo en un tono mesurado y hasta comprensivo que parecía diseñado expresamente como una invitación a bajarle los dientes. Y mientras tanto, por azar o no, los demás fueron moviéndose por la sala, de tal forma que cuando Beto tuvo a bien callarse, los otros tres estaban junto a la batería, a su







