Mundo ficciónIniciar sesiónStu abrió los ojos a la mañana de lluvia en su habitación. Estaba solo en la cama. Suspiró, cubriéndose la cara con un brazo. Le pareció que la risa de sus hijas lo había acompañado al despertar, hasta que cayó en la cuenta de que las oía reír desde su dormitorio, con la puerta abierta. En ese momento la voz de Jen llegó desde la planta baja, como cualquier otra mañana.
—¡Liz, Mel! ¡Ya está el desayuno! ¡Despierten a papá y bajen!
Se levantó sintiéndose de un humor raro.







