Mundo ficciónIniciar sesiónNo había insistido en llevarla con él más allá de la rompiente, como tantas veces le dijera que haría. La había dejado sentada en la arena, en su contemplación absorta, silenciosa del mar. Había salido a buscar su propio silencio y su propia emoción.
Los había hallado, y eso le devolvió el sentido del tiempo. Respiró todo lo hondo que pudo, alzó la cara hacia el cielo y el sol, sintió la brisa marina. Empuñó el remo y giró la tabla sin incorporarse. Y al enfrentar la costa vio que C ya







