Al regresar a este maldito infierno, me encuentro con Maicol esperando afuera. Busco un cigarrillo en mi bolso mientras camino hacia la puerta, fingiendo que no noto su mirada clavada en mí. Enciendo el cigarrillo y dejo que el humo me envuelva, como si pudiera esconderme en él.
—¿Entonces vas a fingir que no me conoces? —espeta, la voz cargada de molestia—. Me dejas aquí, esperando como un estúpido.
Exhalo lentamente, conteniendo las ganas de explotar, y giro apenas el rostro hacia él.
—Lo sien