capítulo 57. La negación de Evan
Elena Vespera no perdió tiempo. No había derramado lágrimas por su hijo en dos décadas, y no iba a empezar ahora. Sabía que la dulzura no funcionaría contra la toxicidad de Isabella. Encontró a Evan en uno de los salones del palazzo, leyendo un libro de historia bajo la atenta, aunque discreta, vigilancia de un guardia de Liana.
—Evan —dijo Elena, su voz suave, pero cargada con el peso de la verdad.
Evan levantó la vista. Su reacción al ver a su madre era de confusión, no de la alegría o el resentimiento que debería haber sentido. Simplemente se sentó más recto, la cortesía de un extraño.
—Hola, Elena. Isabella me dijo que te irías hoy.
—Isabella te miente. Yo no me iré hasta que tú estés a salvo. Y tú no estás a salvo aquí, Evan. Ella te está envenenando.
Elena se acercó a él, sentándose a su lado. —Tu padre me hizo prometer que vivirías en la luz. El exilio era la luz. Esto es la oscuridad. ¿De verdad crees que Liana es una monstruo que elegiría a Lucifer sobre ti?
—Ella