Capítulo 25. Una visita inesperada
Los días siguientes fueron de locos entre más ropa, zapatos, la peluquería y joyas… muchas para su gusto, Damián le ha conseguido un apartamento bellísimo, amoblado con un gusto exquisito y las vistas… ¡Uff!
— ¡Es precioso! – cubre su boca con las manos mientras el hombre teclea en su teléfono y gruñe como perro — ¿qué sucede? – la mira y sonríe preocupado observándola con la cabeza ladeada — ¿qué, tengo un grano o algo? – niega.
— Almorzaremos con unos socios de la empresa, mi madre, el abu