58. No quiero volver a verte
Anabell
No he dormido casi nada.
La habitación del hotel es pequeña, impersonal, con paredes beige y una lámpara que parpadea si la enciendes demasiado tiempo. Pagándola anoche sentí cómo el poco dinero que me queda se reducía todavía más, y durante unos segundos consideré dar media vuelta y regresar al ático. Hubiera sido más fácil. Más cómodo. Más cobarde.
Pero necesitaba distancia. Necesitaba un lugar donde el silencio no oliera a él.
Ahora estoy sentada en el borde de la cama, con los zapat