57. Lo arruiné
Gael
Salgo del complejo de entrenamiento casi corriendo, como si todavía pudiera alcanzarla si me muevo lo suficientemente rápido.
El aire frío me golpea la cara, pero apenas lo siento. Miro a izquierda y derecha, bajo las escaleras, rodeo el estacionamiento, escaneo cada rincón como un maldito desesperado. Hay un par de aficionados al otro lado de la reja, un repartidor descargando cajas, un utilero fumando escondido detrás del camión.
Pero no está.
—Anabel —murmuro, como si pudiera aparecer s