—Bueno... no exactamente —dijo Marcus con una sonrisa ligera—. Digamos que serás mi asistente personal. A partir de ahora, vas a seguirme a donde sea que vaya. Tendrás que cuidar todos los aspectos de mi vida diaria. Después de todo, Dylan siempre está conmigo. Así que no hay mucha diferencia entre cuidar a uno… o a dos.
Hizo una breve pausa antes de añadir con decisión:
—Lo solucionaremos de esta forma.
—Pero... pero yo...
—¿Mmm? —La mirada de Marcus se volvió más intensa, y su expresión cambi