Un escalofrío le recorrió la espalda. Se escondió rápidamente bajo las mantas, solo para descubrir con horror que llevaba puesta una bata de seda… ¡y nada más! Pálida como una hoja, alzó la vista hacia Marcus con los ojos desorbitados.
—¿Te hice… propuestas sexuales? —preguntó con voz temblorosa.
Al pronunciar aquellas palabras, el terror se apoderó de ella. ¿Había insinuado algo inapropiado al temido y frío director ejecutivo del Grupo Maxwell? ¡Al demonio viviente Marcus Maxwell! ¿La haría pe