Sabrina sintió un dolor de cabeza solo de pensarlo. Incluso llegó a considerar que el golpe que Marcus le había dado a Leonardo había sido demasiado leve. Si realmente hubiera podido hacerlo entrar en razón de un solo puñetazo, habría sido un alivio.
Pero… uf.
Después de unos minutos más de charla, Marcus tuvo que despedirse. Rubí lo acompañó hasta la salida junto a Dylan, ambos sonriendo. Marcus, al ver la expresión de Rubí, no pudo evitar preguntar:
—¿Qué pasa? Estás sonriendo tanto…
—Estoy f