Bajaron del edificio académico y caminaron hacia el estacionamiento, pero al llegar se encontraron con que el viejo auto de Rubí había sido pintado con aerosol rojo. En un costado, con letras grandes y torpes, se leía: “ZORRA”.
Rubí se echó a reír, divertida. Definitivamente, esto no era obra de Zoey; no creía que ella fuera tan inmadura como para recurrir a algo tan vulgar.
Mientras Emily estaba lívida de ira, Rubí se cruzó de brazos y, aún sonriendo, comentó:
—¿Por qué te enojas? Solo alguien