La mano de Marcus se detuvo al instante. Su rostro se endureció.
—¿Qué pasa con ese día?
Rubí, notando la seriedad en él, continuó:
—Dylan fue atraído a salir, y la caída no fue un accidente. Lo empujaron. Cuando tus hombres lo encontraron, ¿notaron alguna huella de adulto cerca?
Marcus permaneció en silencio unos segundos antes de responder:
—Ese día… en realidad no fue mi gente quien lo encontró. No envié muchos guardaespaldas.
Rubí lo miró sorprendida.
—¿Tú también lo buscaste aquella noche?