Pero al reflexionar sobre ello, Rubí sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Ella y Marcus habían sido negligentes, demasiado confiados. Solo de pensar en lo que pudo haber ocurrido, un dolor punzante le atravesó el pecho; si algo le hubiese pasado a Dylan, jamás habrían podido reconciliarse con ellos mismos.
El objetivo de Melisa estaba claro. Sin embargo, Dylan era apenas un niño, tan joven e inocente… ¿cómo podía ser ella tan cruel?
Dylan asintió con cautela, mirándola a los ojos mientra