—Dylan, eso no pasará nunca. Escúchame: cuando los malos lastiman, no puedes quedarte callado. Debes ser valiente y contarlo. Bajo nuestra protección, papá y mamá siempre te defenderán. ¿Entiendes?
El niño primero asintió, luego negó, confundido. Rubí suspiró con ternura y le acarició la cabeza.
—Sé que aún eres pequeño y que no comprendes todo, pero prométeme algo: pase lo que pase, si alguien intenta hacerte daño, se lo dirás a papá o a mamá. Nosotros siempre estaremos para protegerte, ¿sí?
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