Rubí dio un paso atrás, algo a la defensiva, y prosiguió con una sonrisa desafiante:
—El señor Mayasson no era tan irritable y sanguinario como tú. Él era como una caña resistente al viento, mientras que tú eres como el sol abrasador. Pasaron los años y creó tres brazaletes distintos, todos con devoción y pasión. El primero se llamó Amanecer, símbolo de que su amor renacía, como la primera luz del día. A los treinta años, tras el matrimonio de su amada, le regaló ese brazalete en su primer reen