Se aclaró la garganta y Rubí levantó la cabeza. Al notar la expresión en su rostro, se puso de pie y dijo:
—¿Terminaste la reunión?
—Uh-huh. Anna ya pidió la comida, está en la gran sala de conferencias afuera. Vamos a cenar. —respondió Marcus con seriedad.
—¿Por qué no la trajeron aquí? Qué raro... Vamos, tengo mucha hambre —murmuró Rubí, recogiendo sus cosas.
Marcus se acercó a ella y, de manera inesperada, tomó su mano. Normalmente no era afectuoso en la empresa, por lo que su actitud la sor