Cuando terminó, ya pasaban de las once de la noche. Al regresar juntos, justo al llegar a la mansión, vieron al mayordomo y a Amelia esperando en la entrada, ambos mirando hacia afuera con ansiedad.
Rubí y Marcus intercambiaron una mirada sorprendida.
—¿No estaban Dylan y Amelia en la Antigua Residencia? —preguntó Rubí, confundida.
No le gustaba que Dylan fuera allá, sobre todo después de lo que había ocurrido la última vez, cuando se cayó en la montaña. Había intentado investigar, pero no habí