Por eso se había atrevido a llamarla directamente.
-¿Sabes lo que me dijo el tío durante nuestra llamada? -preguntó Rubí, dudando un poco antes de hablar.
Elliot guardó silencio un largo rato en la otra línea. Finalmente, inhaló hondo y respondió con voz llena de impotencia y tristeza:
-No sé los detalles... pero conociendo su estilo, puedo imaginarlo.
Rubí soltó una risa seca.
-Entonces ya que lo imaginabas, en realidad es mejor que mi madre lo sepa. Tarde o temprano iba a enterarse. Si no se