-¿En serio? -Rubí rió mientras sacaba los ingredientes del empaque para lavarlos.
Marcus asintió con una expresión traviesa.
-Por supuesto. Y por suerte, te conocí primero. Porque si alguien más hubiera conquistado a una esposa tan hermosa y encantadora, eso habría sido una gran desgracia para mí.
Rubí se rió.
-Me alegra que lo sepas. Muy bien, apúrate y haz las albóndigas -dijo con una sonrisa.
Primero, lavó los ingredientes y los cortó en trozos. Luego, Marcus comenzó a picarlos con cuidado m