Mientras hablaba, Tobias miró de reojo a Sabrina, quizás temiendo que ella se derrumbara al oír semejante verdad.
Sin embargo, para su sorpresa, Sabrina lo tomó con madurez. Sonrió con amargura y dijo:
-No me mires así. Aunque me cuesta creer que mi querido hermano sea capaz de algo así, no soy ingenua. La gente cambia. Si hizo eso... entonces debe asumir las consecuencias y pagar el precio.
Tras una breve pausa, Sabrina adoptó una expresión seria y le dijo a Tobias:
-Creo que tienes razón. Ade