Sus palabras hicieron reír a todos a carcajadas.
Sabrina, divertida, comentó:
-Bueno, yo sí quiero ir. Me interesa verlo con mis propios ojos.
-Sí, mamá, deberías -respondió Rubí de inmediato-. Después de todo, también eres descendiente de la familia Jensen. Si no fuera por mi apariencia, seguramente tú habrías sido la heredera de todo esto.
Sabrina rió, negando suavemente con la cabeza.
-No puedes decir eso. Si no fuera por tu apariencia, la puerta jamás se habría abierto. En ese caso, nadie h