Todos la miraron, sin comprender del todo su lógica.
Rubí asintió y explicó:
-Sí, cinco partes. Una para cada una de las tres familias, una para mí, y la quinta... para la sociedad. Podemos establecer una organización benéfica conjunta entre las tres familias y donar algunos de estos artículos a quienes más los necesiten. Por supuesto, no puedo revelar estos tesoros en su totalidad, pero esta iniciativa puede ser una forma significativa de compartir su valor.
»La parte que me asigno no es para