Rubí sacó a Elsa de la caja y la miró con admiración. La tocó; como esperaba, era muy suave y cómoda. Estaba encantada y no podía describir lo mucho que la amaba.
Este juguete era de calidad increíble y el estilo le encantaba, pero lo más importante era que Marcus lo había ganado para ella. Para Rubí, eso tenía un significado especial. Lo amaba.
-Vamos a enviarlo al coche. Lo traeremos a casa nosotros mismos más tarde -dijo Marcus. Rubí lo miró.
El deseo de Rubí era ley para él. Miró a Gavin, q