Rubí no pudo evitar reír y preguntarle a los camareros:
-¿Podemos comer ya?
-Por favor, esperen un momento más. Aún tenemos que encender el fuego para ustedes -respondió uno de los camareros sonriendo.
-¿Eh? Oh -Rubí se quedó desconcertada. Pensaba que la estufa ya estaba encendida, así que no entendía por qué necesitaban prender el fuego-.
Pero no preguntó más. Después de todo, ese plato era su especialidad.
Entonces, uno de los camareros vertió con maestría un delgado círculo de licor alreded