Alexander estaba a un lado de la cama de Valeria, tomando su mano con suavidad. Él la observaba, sus facciones serenas, el pulso que sentía bajo sus dedos… era un recordatorio constante de lo cerca que había estado de perderla.
De pronto, un suave movimiento lo sacó de sus pensamientos. Ella se removió en la cama, un gemido apenas audible escapó de sus labios. La mano de Alexander se apretó instintivamente, su corazón latiendo con fuerza. Los párpados de Valeria se agitaron, y después de unos s