Regresando un poco en el tiempo a esa mañana, una mujer que tenía su puesto de comida frente a la imprenta saludo con la mano a Emma y a Valeria, quienes le devolvieron el gesto antes de ingresar a la imprenta.
La mujer siguió con su rutina de vender su mercancía, hasta que noto algo extraño: el camión repartidor busco bloquear la vista de la imprenta… eso fue extraño porque jamás lo habían hecho y al mirar de forma atenta noto que esos repartidores no eran los de siempre y casi al mismo tiempo