Por su lado Cedrid estaba durmiendo tranquilamente hasta que el aroma a sangre llego a su nariz haciendo que se levantara de golpe y al girarse vio la cara de terror de su amada.
- ¡EMMA! – le llamó asustado mirando que ella estaba temblando sujetándose con fuerza su vientre.
- Cedrid yo… ah…. – Emma no entendía porque sentía unos horribles dolores acompañados de espasmos, pero no podía moverse y solo podía limitarse a sujetarse su vientre plano.
El lobo se asustó al ver eso y ahora se arrepe