—Hizo mucho daño. —La miró a los ojos. —Siento la necesidad de hacerlo sufrir un poco más, aunque yo sufra de igual manera. —Sonrió. —Supongo que llegamos a ese punto donde me marcho y los dejo ser una familia completa. —Sus ojos se llenaron de lágrimas. —Será muy difícil para mí separarme de quién me cambió. —Sollozó.
—Él también te extrañará, lo sé. —Aseguró Eir. —Hagamos una cena, quiero que le cocines por última vez a nuestro hijo. —Se puso en pie y le estiró la mano. —Te mereces una desped