―Tenemos toda una vida para eso. ―La miró a los ojos. ―Además, estoy dispuesto a aceptar todo lo que venga de ti, menos castigarme con sexo, prométeme que jamás harás eso. ―Luna se sonrojó. ―Vamos, luna mía, prométele eso a tu hombre. ―La chica pasó saliva al sentir su virilidad contra su bajo vientre.
―Lo prometo. ―Dijo dejándose llevar por lo que su hermana le contó, ella no podrá estar lejos de él ni porque se esfuerce. ―¿Podemos irnos ya? ―No lo podía soportar, ella quería pertenecerle por