VANESSA GARDNER
Mientras Paulina acomodaba todos los papeles ante la mesa con una minuciosidad precisa, yo no dejaba de verla, con ese traje sastre hecho a la medida, con esa actitud amistosa, pero que estaba segura de que ocultaba algo más.
Era la clase de mujer que te ofrece una sonrisa mientras esconde el cuchillo detrás de su espalda. De esas que fingen tener un corazón cuando lo que en verdad las hace sentir vivas es manipular a los demás. Una hipócrita del diccionario.
Tanya confiaba en