TANYA RHODES
—Les daré algo de privacidad… —dijo Noah soltando un suspiro fastidiado, sin poder ver que ese abrazo no tenía nada de inocente.
—Noah… —susurré su nombre, queriendo girar hacia él, pero ya nos había dado la espalda y abierto la puerta. Entonces mi padrastro me abrazó con más fuerza, haciendo que mi atención de nuevo regresara a él.
Decir que me sentí asqueada fue poco, con el estómago revuelto y una presión en el pecho insoportable, me removí entre sus brazos, queriendo escapar,