VANESSA GARDNER
Me sentí como en una vida que no era mía. Lo que estaba viviendo con Noah parecía tan irreal. Se movía con elegancia y la frente en alto, ofreciéndole una sonrisa cargada de suficiencia a cada persona que se acercaba a saludar y preguntar por su lesión, mientras sostenía con fuerza mi mano, llevándome a su lado, protegiéndome debajo de su brazo cuando la gente se juntaba a nuestro alrededor.
Había visto su transformación en caballero durante esa semana. Me ofrecía el asiento mi