Capítulo 56. Ni siquiera un adiós.
El siguiente fin de semana, Bianca hizo un almuerzo e invitó a su padre y hermanos. Gia, que había pasado toda la semana sumida en la tristeza tuvo que poner buena cara para ir, aun no podía superar lo ocurrido esa noche y no sabía cómo hacerlo. Durante unos días se permitió la leve esperanza de que Fabricio fuera a buscarla y se disculpara, pero nunca ocurrió.
En el trascurso de esa larga semana había hablado todos los días con la su abuela, pero no había ido a visitarla, le dio como la excusa