Capítulo 80. Una disculpa un poco líquida.
Fabricio salió de la habitación después de la resolución que tomó de no llamar más a Gia hasta que los ánimos estuvieran calmados, porque si por milagro ella le contestaba el teléfono le daría el sermón de su vida. Y sabía que de esa manera no lograría resolver nada.
Al llegar al salón se encontró a su prima Sofía sentada hablando con Lorena, ambas especulaban en lo que había ocurrido.
―Lamento haber venido sin avisar, Fabricio, es evidente que arruiné tus planes ―dijo Sofía con preocupación ―