Capítulo 28 Movimientos estratégicos
—Yo… señor Celis… disculpé la intromisión, soy Talina.
— ¿Qué hace usted llamando a mi casa? —tronó la voz al otro lado.
—Es que…
— ¿Le sucedió algo a mi hijo? —interrumpió el viejo Celis, y su voz, antes de desprecio, se escuchó cargada de una angustia repentina.
Talina supo de inmediato que había cometido un error inmenso. La rabia no la había dejado pensar con claridad; si Leónidas llegaba a saber que ella había alterado la paz de su padre con insinuacion