Capítulo 29 Cambio de imagen
Ariana estaba de pie en el umbral, con los ojos desorbitados y la mano aún apoyada en el pomo de la puerta.
Sus ojos se detuvieron en la parte íntima del cuerpo de Leónidas.
No era una mojigata, había visto fotos del cuerpo de un hombre, inclusive los había buscado en internet, por curiosidad, pero tener en vivo así a un hombre frente a ella, en todo su esplendor era… impensable.
Avergonzada sintió que no podía apartar la vista de su cuerpo desnudo.
—Mierda, volvió a balbucear de nuevo.
Leónidas, que apenas un segundo antes estaba lidiando con la furia de su padre, no se movió de inmediato. La luz de la mañana, que entraba con fuerza por el ventanal, delineaba cada músculo de su espalda, la firmeza de sus hombros y la cicatriz que cruzaba su costado. Era un hombre imponente, una escultura de carne y hueso que emanaba una masculinidad tan cruda que Ariana sintió que el aire se le escapaba de los pulmones.
— ¿No te enseñaron a llamar antes de entrar, Ariana?