Capítulo 19 Contrato de exclusividad
—Ya te lo dije, mi vida, lo que haga o deje de hacer no le concierne a nadie.
—Piénsalo, Leo —respondió la voz de su amigo Walter, cuya advertencia flotó en el aire como una amenaza—. No sería bueno que esa chica se meta en un drama más difícil de manejar que su propia vida.
—No pasará, tengo todo controlado, se lo debo a mi hermana—afirmó él contundentemente.
En la habitación de invitados, la luz de la luna se infiltraba por las ventanas. La noche caía sobre la ciudad.
Ariana sentía que los minutos le pesaban en el pecho. La desesperación por volver al hospital con su madre empezaba a consumirla; no quería dejarla sola ni un segundo más.
Temía el momento en que los médicos le informaran sobre la cirugía a su mama; no sabía cómo reaccionaría Daniela ante una noticia tan impactante sin tenerla a ella a su lado.
Con un esfuerzo consciente, intentó ponerse de pie. El banquete que Leónidas le había enviado había cumplido su función: ya se sentía más fu