Capítulo 5
CALLEN

Tratar de llevar a cabo el entrenamiento deportivo con los cachorros hoy es difícil. No porque se estén portando mal, sino porque no logro apartar de mi mente a la mujer, una diosa absoluta, que conocí en el camino hacia aquí.

Su cabello castaño rojizo le caía en rizos sueltos por la espalda y me imaginé enrollándolo en mi mano y tirando de su cabeza hacia atrás mientras la tomo por detrás. Sus ojos azul cristalino me habían hipnotizado y deseé verlos fijamente mientras ella se arrodilla frente a mí y me hace ciertos favores íntimos.

Qué lástima que sea humana y que imaginarme haciéndole todo eso sea lo único que puedo permitirme. Como Alfa conjunto de nuestra pequeña manada de inadaptados, tengo que predicar con el ejemplo, y las relaciones interespecie son algo que tenemos prohibido.

Siento curiosidad por su situación. Dijo que se había separado recientemente de su esposo y el niño mencionó que no conocía a su padre, que estaba desaparecido. Lo cual es una verdadera mierda, porque ese chico es cien por ciento un hombre lobo, y sospecho que su madre no tiene ni idea.

Es un tremendo golpe de suerte, o del destino, que estén aquí porque, sin una manada que lo guíe, ese cachorro se habría metido en problemas graves.

Quienquiera que haya engendrado a Jaxon y se haya largado, dejándolo para ser criado por una humana y sin manada, merece un tiro. Si no hubieran venido aquí y el chico se hubiera transformado, podría haber lastimado a su madre y expuesto nuestra naturaleza a los humanos o atraído la atención de los cazadores.

Después de mi sesión con los niños, uso el enlace mental con mi hermano gemelo y nuestros Betas, que también resultan ser gemelos, y les digo que necesitamos reunirnos urgentemente.

—¿Dónde quieren verse? —responde Remy, uno de los Betas gemelos.

—En casa, voy para allá —digo mientras troto por el bosque.

Llego a nuestra cabaña y encuentro a Ryder, Remy y Parker esperándome en el porche delantero. Todos vivimos aquí juntos. Cuando estábamos construyendo nuestra pequeña aldea para la manada en el bosque, compartíamos alojamiento. Al llegar el momento de construir nuestras cabañas, decidimos que disfrutábamos de la compañía mutua y optamos por construir una cabaña grande para albergarnos a todos en lugar de dos separadas.

No tenemos planes de mudarnos a cabañas propias a menos que encontremos a nuestras compañeras. Los gemelos suelen compartir una pareja destinada, así que lo más probable es que solo necesitemos construir una cabaña más si encontramos a nuestras parejas.

—¿La cerveza es adecuada para esta charla urgente? ¿O necesitamos pelear con alguien? —pregunta Parker.

—La cerveza siempre viene bien —sonrío.

Ryder y Remy levantan un dedo, indicando que ellos también quieren una, y Parker entra.

—¿Todo bien en la escuela? —pregunta Remy mientras tomo asiento en el sillón de madera junto a Ryder.

—Sí, a los cachorros les fue genial. Regina dijo que realmente están aprendiendo a integrarse con los otros niños —asiento.

Parker regresa con cuatro botellas de cerveza y nos da una a cada uno antes de sentarse junto a Remy en el banco.

—Entonces, ¿qué es tan urgente que tuviste que sacarnos del trabajo? —pregunta.

—Hay una mujer nueva en el pueblo —digo, preguntándome cómo abordar esto porque, con solo mencionarla, mi mente se ha ido a lo sucio.

—Wow, qué sorpresa. No puedo creer que una mujer se haya mudado a un pueblo nuevo. Qué raro —se burla Remy con una risa, y lo miro mal. Haré que pague por ese sarcasmo más tarde.

—Cállate, listillo, no he terminado —resoplo—. Tiene un hijo, y es uno de nosotros.

—¿Así que tenemos una loba desconocida en nuestro territorio y no ha pedido permiso? —gruñe Ryder. La naturaleza territorial de su lobo se nota en su voz.

—No, ese es el asunto. Ella es humana, y no creo que tenga ni idea de lo que es su hijo.

—Mierda. ¿Dónde está su padre? —pregunta Parker.

—No saben. El cachorro dijo que está desaparecido, pero sospecho que huyó y la dejó, o que los cazadores lo atraparon.

—Espero por su bien que los cazadores lo hayan atrapado, porque si descubro quién es el pedazo de mierda que embarazó a una humana y luego la dejó sola para criar a un cachorro, lo mato —gruñe Ryder, aún más fuerte esta vez.

—Amén a eso —digo, levantando mi botella, y los gemelos Beta asienten.

Doy un trago largo a mi botella de cerveza, dejando que el líquido frío y amargo burbujee por mi garganta mientras todos procesamos nuestros pensamientos asesinos.

—Así que ahora tenemos que explicarle qué es su hijo sin asustarla —suspira Parker.

—Tendremos que tener cuidado. Si no nos ganamos su confianza primero, podría tomar al niño y huir —dice Remy.

—Sí, y ese niño nos necesita. Debieron verlo. Me abrazó en cuanto me vio. Fue como si estuviera desesperado por esa conexión de manada. Necesita estar con una.

—Ustedes dos saben mejor que nadie lo que es ser criado sin una manada y sin tener idea de lo que son. No podemos dejar que ese niño pase por lo mismo que ustedes —dice Parker.

—No lo haremos —Ryder niega—. Callen, ¿crees que puedas acercarte a la mamá? Trata de ganar su confianza antes de presentarnos. Solo una vez que confíe en todos nosotros le diremos la verdad sobre nosotros y su hijo.

—Creo que puedo hacerlo. Ciertamente no me importa pasar tiempo con ella. Está perfecamente buena —digo con un gemido de dolor.

“¿Por qué no podía ser una loba también? La vida es injusta a veces.”

—Por el amor de dios, Callen. Asegúrate de mantenerte bien compuesto y con los pantalones en su lugar. ¿Me escuchas? No te la cojas —gruñe Ryder.

—Lo sé, no lo haré, pero no puedo prometer no imaginarme haciéndolo —sonrío.

—Eres un pervertido —se ríe Remy.

—Solo espera a verla, entonces entenderás. Tiene ese cuerpecito ardiente que está gritando que lo devoren, y sus ojos, oh, Diosa, podría mirarlos por siempre —tarareo mientras cierro los ojos e imagino a la mujer de mis sueños otra vez.

—Ve a bañarte y luego ponte a trabajar. Tal vez llévale unas flores para darle la bienvenida al pueblo. Enfócate en el niño. Las mujeres aman a los hombres que quieren a sus hijos —dice Ryder.

—¿Desde cuándo eres un experto en mujeres? Que yo sepa, nunca has salido con una, especialmente no con una con hijos —me burlo.

Ryder pone esa mirada perdida otra vez, la misma que le veo siempre que mencionamos las citas o las parejas destinadas. Me termino lo que quedaba de mi cerveza y luego me levanto para ducharme.

No tiene sentido intentar hablar con él cuando se va a ese lugar en su mente. Desearía que me contara al respecto. Puede que no hayamos crecido juntos, pero compartimos el mismo vientre, y ahora compartimos una casa y una manada. Algún día, quizá confíe en mí lo suficiente para hablar de lo que sea que haya pasado.

—¿Sabes dónde vive? —pregunta Parker mientras abro la puerta de nuestra cabaña.

—Tengo una idea. No conoce a nadie aquí, así que debe tener su propio lugar, y solo había una casa disponible hasta donde sé.

—¿La casa en Alpine? —pregunta.

—Esa —asiento.

—Creo que la vi, de hecho. Ayer, mientras corría, vi a dos mujeres a través de la ventana. Aunque pensé que solo estaban viendo el lugar —dice Remy.

—¿Y no se te ocurrió mencionar nada? ¿Quién es la segunda mujer? —pregunta Parker.

—No sabía que fuera importante. Podrían haber sido las agentes de bienes raíces por lo que sé —Remy se encoge de hombros.

—La segunda debe ser su hermana. Mencionó que estudia en la universidad en el pueblo de al lado —explico, mirando a mi hermano, que sigue perdido en sus pensamientos.

Con un suspiro, entro para ducharme e imaginar todas las cosas que me gustaría hacerle a la pequeña humana que ha logrado hechizarme. Tengo el presentimiento de que acaba de ganarse el papel protagónico en todas mis fantasías futuras.
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