"¿Así que eres una princesa? Con razón eres tan molesta." La voz del troglodita me sacó de golpe de mi ensimismamiento. Salté, con el corazón en un puño, interrumpiendo mi valioso momento de relajación y meditación en el río. Necesitaba un espacio privado para asimilar todo lo que el sabio de la tribu me reveló, pero su presencia, como la de tantos otros, solo busca romper la calma que no poseen.
"¿No tienes nada mejor que hacer que destrozar mi baño y mi jodida meditación?". Suelto las palabra