Observar el cuerpo de mi luna retorcerse, víctima del veneno de la bestia que la hirió, me destroza el alma. Pero el golpe más cruel es la sentencia de Doreck: mi luna, al no ser sobrenatural, se apaga lentamente. Me niego a aceptar este destino, ¿porque debo perderla ahora, justo cuando apenas la encontré?.
"¡No! ¡Me niego a ver cómo la vida de mi luna se consume, lenta, dolorosa, cruel! Siempre tiene que haber algo, ¡siempre! No puedo, no quiero, no me da la gana resignarme a perderla. Ella e