La terraza del comedor de Obsidian, suspendida sobre el caos de la ciudad, parecía un oasis de cristal. La luz del mediodía bañaba las mesas, creando reflejos dorados en las copas de agua, mientras el murmullo de cientos de conversaciones se fundía en un ruido blanco. Pero para Victoria, el mundo se había reducido al espacio de madera entre ella y Estefany.
Estefany seguía hablando, gesticulando con entusiasmo sobre un cliente difícil y una presentación que debía cerrar, pero sus palabras lleg