Después de agobiantes horas, la cirugía había terminado. el monitor principal ya no emitía esas alarmas constantes y rítmicas que crispaban los nervios, y el personal de enfermería comenzaba a abandonar lentamente el quirófano con bandejas de instrumental usado. El médico responsable se quitó los guantes de látex con un chasquido seco mientras observaba por última vez las pantallas de soporte vital.
Victoria seguía profundamente inconsciente bajo los efectos de la anestesia. Pero estaba viva.