Las luces blancas, frías y deslumbrantes iluminaban cada rincón de la sala de operaciones mientras los médicos y las enfermeras se movían con una rapidez milimétrica alrededor del cuerpo inerte de Victoria.
—Presión arterial en descenso continuo —advirtió la anestesióloga, sin apartar los ojos de los gráficos digitales.
—Necesito otra unidad de sangre en la vía central, ¡ya!
—Preparen el quirófano secundario de inmediato, manténganlo en alerta por si la hemorragia se complica y necesitamos t