El captor cayó violentamente de rodillas cuando el equipo de seguridad logró interceptarlo cerca de una de las construcciones traseras. En su desesperación, intentó alcanzar un arma oculta entre sus ropas, pero Daniel fue más rápido que cualquier instinto de supervivencia.
Con un movimiento fluido y brutal, Daniel lo proyectó contra el suelo, inmovilizándolo en el barro y la tierra húmeda antes de encañonarlo directamente en la sien. La escena era pura tensión; Daniel respiraba con una pesade