Victoria despertó lentamente sobre el suelo frío, sintiendo cómo la humedad del concreto se filtraba a través de su ropa. El dolor llegó antes que los recuerdos: una pulsación constante en la mandíbula, un pinchazo agudo en las costillas al respirar y la falta de sensibilidad en las muñecas, adormecidas por la presión de las cuerdas apretadas tras su espalda.
Tardó varios segundos en entender dónde estaba realmente; la habitación permanecía sumergida en una penumbra húmeda, apenas interrumpid